Llegue a Buenos Aires en la medianoche del 26. Durante el descenso del avion pude observar una imagen solo posible desde el cielo. Una manta de iluminacion de calles, casas y carreteras que parecia cubrir kilometros y kilometros cuadrados, mucho antes de llegar al centro de Buenos Aires. Despues de confundirlo todo con otra ciudad, no posia pensar cual podria estar por aqui, me di cuenta que lo aue estaba viendo es lo que se conoce como el Gran Buenos Aires. Una conurbacion que llega a unas 10-12 millones de habitantes, absolutamente enorme. El que hubiera creido, como yo, que Buenos Aires se limitaba a su centro historico y cierta urbanizacion alrededor no puede estar mas equivocado... En el aeroparque me vino a buscar Ximena, de nuevo - un sol de mujer. Y como era pronto para las horas de la noche portena nos fuimos a tomar unas copas con su hermana y unos amigos suyos.Tuve una sensacion muy peculiar al transitar de nuevo por las calles de Buenos Aires, despues de dos meses viajando por el resto del pais. Buenos Aires fue mi primer puerto de entrada a la Argentina y donde mas tiempo permaneci, dos semanas, lo cual me proporciono una vision parcial y probablemente sesgada de lo que es en realidad la Argentina en su conjunto. Despues de haber recorrido casi todo el pais de norte a sur y haber tenido tiempo para conocer mejor su historia, su gente y sus costumbres la vuelta a Buenos Aires estaba cargada de simbolismo, en cierta manera. El hecho de que ya conociera muchos rincones - al menos los mas populares - e incluso pudiera navegar por la ciudad casi de buenas a primeras - esto nunca me habia ocurrido en el viaje dado que siempre estoy en lugares por la primera vez - me hizo sentirme algo como "en casa". La hospitalidad y cuidados que me brindaba Ximena solo sirvio para acrecentar esta sensacion. Se produjo una especie de vuelta afectiva hacia Buenos Aires (probablemente a la mismia Argentina) donde reconocia mejor los 'defectos'/'desharmonias' que habian sobresalido en mi primera visita, pero se mezclaban con una comprension mucho mayor lograda a traves de la experiencia del ultimo par de meses, una comprension que se traducia con un auje afectivo muy real. Una vision mas familiar de las gentes, las costumbres y los paisajes daban a este retorno una especie de "cierre de ciclo". Todo ocurria en pocas horas, pero llevaba tiempo en vias de producirse.
El dia siguiente fui a visitar a Ingrid, quien conozco de Bruselas y que habia venido unas semanas a visitar a su familia aqui en Buenos Aires estas Navidades y pasamos una manana muy divertida, familiar - en casa de sus padres, con hermana, sobrino y demas - y despues una visita al Museo MALBA que s eme habia escapado en la primera visita. nuevo y bastante interesante. Llegue a ver a Carolina tambien, a quien habia conocido al principio de mis andaduras por el pais en Jujuy! o sea que todo un periodo de reencuentros.
Esa misma manana del 27, aqui en Buenos Aires, me levante con la noticia del Tsunami que arraso tantas costas en el Oceano Indico. Realmente sobrecogedor, uno se queda copn pocas palabras ante situaciones como esta. Con el tiempo solo subiria el numero de afectados y muertes, pero la primera noticia en si ya fue aterradora.
El dia siguiente sali rumbo a Punta del Este donde me habia invitado a pasar unos dias - incluyendo Anyo Nuevo - a traves de Lorena . Despues de mu rapida travesia por Uruguay , de dos dias entre Brasil y Argentina, no estaba demasiado seguro de que esperar de Punta. Sabia que era un lugar de veraneo casi 'obligado' para todo argentino - y sobre todo porteno - en algun momento, por lo cual en verano casi es una parte mas de Argentina en lugar de Uruguay... Aunque la costa argentina tambien tiene unos cuantos lugares de veraneo, Punta del Este parece ser el preponderante entre todos ellos. Despues de unas horas de trayecto, en barco primero para cruzar el Rio de la Plata hasta Montevideo y autobus despues hasta Punta mismo pude observar como la urbe que se levanta en este lugar tiene poco que ver con el resto de Uruguay - por lo menos el que habia visto hasta ahora.
La concentracion de riqueza era realmente sorprendente. Uno podria haber estado perfectamente en cualquier zona de veraneo lujoso del Mediterraneo en Francia, Italia o Espana. Casas espectaculares, coches de lujo por todas partes, tiendas del mas alto nivel y bares, restaurantes y discotecas para acompanar. Edificios de estilos diferentes, desde modernos de los anyos 50 y 60 hasta construcciones de lo mas reciente, pero casi todo con cierto (o mucho) estilo. Punta del Este es una pequena peninsula que sale hacia el Atlantico creando un lado de playa 'mansa' y otra 'brava', un poco como sucede en el Mar Menor en Murcia, salvando las distancias :-) Mas que una sola ciudad es mas bien una extension de edificios a lo largo de la costa, que con el tiempo se ha ido extendiendo cada vez mas, a medida que las perosnas querian escaparse de las aglomeraciones y ahora debe ocupar al menos 30-40 km de costa. Por lo general no demasiado urbanizada, excepto en los lugares mas 'antiguos' y con una gran ploriferacion de casas con terrenos extensos. Todo muy verde - mas Costa Brava que Alicante o Almeria - y con tiempo bueno de verano sin llegar al bochorno.
Mi estancia no hubiera sido posible, ni placentera, sin la invitacion y cordialidad de Lorena, Lucrecia y su familia. Punta realmente es un lugar donde hay que tener transporte proprio y cierta idea de donde ir y que ver. No todo esta al alcance de la mano, dado que la extension de playa es muy grande y sin un poco de conocimiento te puedes perder lo mejorcito con facilidad.
El tono de las jornadas fue muy de playa / veraneo a la mediterranea. Levantarse tarde, comida en el chiringuito, quedarse en la playa hasta la puesta de sol muchas veces (bonitos puestos en ciertas playas, como la de Jose Ignacio), paseos por la playa y diversion por la noche.
Alquilamos un coche entre Lucrecia, Lorena y yo, lo cual nos dio la suficiente movilidad. Me trataron como a un rey, permitiendome escapar de bastantes tareas domesticas, un particular defecto mio que no me echaron casi en cara :-) Para anyo nuevo tuvimos un programa de ultima hora para cenar en un chiringuito bastante exclusivo en la playa (de Jose Ignacio) donde al parecer se reunio un poco de la creme de Buenos Aires - eramos pocos, o sea que no demasiado ! - y despues, para medianoche, pudimos disfrutar en la misma playa de los fuegos artificiales instalados de manera particular por uno de los adinerados duenos de las casas que dan a las playa pero que fue un deleite publico para todos durante la casi media hora que duraron.
Despues de una fiesta bastante divertida hasta la madrugada, un poco lo tipico en estas ocasiones. La verdad es que una entrada genial al anyo, en compania de Lucre. Lorena y tambien Ximena que se apunto mas otros amigos que estuvo realmente divertido. Lo que si estaba claro es que "Paco el viajero" se habia 'escondido' en estos dias para dejar paso al 'Paco normal' de otras epocas. Todo parecia algo extrano, despues de tanto tiempo sin vivir esta vida algo mas "usual" de alguna forma. Algo no tenia nada de normal estando tumbado en la playa a finales de diciembre tomando el sol!
Los demas dias los dedicamos a descubrir un poco mas de las playas de Punta, quedar con amigos de Lucre y Lo y en general con mucha diversion, gran parrillada a ala argentina tampoco falto. Pude vivir un poco de lo que supone el veraneo para ciertos argentinos y una vez la estupenda compania supuso el factor esencial de toda la estancia, sin la cual no hubiera ni empezado a descubrir y disfrutar Punta del Este.
A partir de aqui mi plan era volver a Rio de Janeiro durante 10 dias, mis ultimos en Sudamerica, para llegar a disfrutar de las playas en los alrededores, algo que no pude hacer por mal tiempo cuando estuve alli en octubre. En realidad tambien tenia muchas ganas de volver una ultima vez a Brasil en este viaje y disfrutar de Rio - ciudad que me fascino - y los encantos que tienen los alrededores. En esta ocasion la peninsula de Buzios y la paradisiaca Ilha Grande al sur de Rio.
Mi vuelo de Montevideo a Rio de nuevo me transporto en poco mas de cuatro horas recorriendo una distancia que yo habia tardado dias en recorrer cuando bajaba por la costa a mediados de octubre y me impacto - de nuevo - cuan facil es olvidar todos esos lugares y gentes que existen entre la salida y llegada de un avion, como si entre el inicio y el final del trayecto no hubiera realmente mucho mas.
Todo esto - viajar en avion de un lado a otro, cambiar tan drasticamente de ambientes en tan poco tiempo, etc. - era algo novedoso peor pense que, al tratarse realmente del final de mi tiempo en este bellisimo continente, ciertamente merecia la pena.
A partir del Calafate – mi primera entrada a la Patagonia Argentina – el viaje empezaria a tomar un caliz mucho mas social. Ya no estaria visitando lugares como el viajero solitario, si no en compania de amigos y amigas mas o menos recientes, pero siempre bien acompanado lo que daria a las vivencias un nuevo toque y, en un sentido mas practico, tendria una influencia decisiva en las oportunidades de poner al dia el Blog, es decir, pocas o nulas!


Siguiendo mi viaje por el noroeste de Argentina llegué a la ciudad de Salta, capital de la provincia del mismo nombre y centro turístico por excelencia de la región.


